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La carta de credito, una valiosa herramienta

 

El inmenso desarrollo que ha sufrido el comercio internacional a lo largo de la historia, no hubiera tenido lugar sin la existencia de la carta de credito. Imaginemos el caso de un vendedor y un comprador de determinado bien, en dos extremos del mundo. Estos dos comerciantes no tienen la posibilidad de conocerse ni desarrollar un sentimiento de confianza el uno con el otro. Además, los distintos países estarán sometidos a distintos órdenes jurídicos, los cuales seguramente son desconocidos para la otra parte de la transacción. No obstante esto, miles de toneladas de mercaderías, por valor de miles de millones de dólares viajan cada día de un extremo al otro del planeta. Es en este marco, donde la existencia de una herramienta que permita asegurar el pago de una determinada mercadería en una operación de compra-venta entre entidades ubicadas en distintos países, se hace imprescindible.

Para que pueda existir la carta de credito, debe existir una empresa financiera, típicamente un banco, que oficie de intermediario. A esta institución se dirigirá quien ordene el pago (Ordenante). El ordenante dará la directiva al banco que de abone una determinada suma de dinero, cuando la contraparte, o Beneficiario, cumpla con determinadas acciones. Este pago lo realiza el banco del país del ordenante a una sucursal de su banco en el país del vendedor, o bien a un banco asociado con este fin, este banco recibe el nombre de Banco Notificador. Lo que ocurre con la presentación de la carta de credito, es que el banco pasa a ser, de cierta forma, el aval del pagador frente al vendedor. De esta forma, el vendedor no tiene la necesidad confiar en el comprador, ya que solo bastará con que confíe en el banco que, por lo general, son instituciones muy solventes.

Los requisitos puestos al beneficiario para el cobro de la suma estipulada son, por lo general, la presentación de documentos que prueben el embarque de la mercadería al país del ordenante. Estos requisitos pueden acordarse de forma distinta y, por ejemplo, acordar que se libre el pago contra la recepción y conformidad por parte del Ordenante, o que se cumpla con cualquier formalidad que éste exija y, por supuesto, sea aceptada por el Beneficiario.

La carta de credito, tiene la ventaja de se un instrumento aceptado en cualquier país del mundo, lo cual es una ventaja para ambas partes, dado que sin un instrumento de estas características, hacer negocios con otros países sería muy poco viable. Otra ventaja que presenta esta herramienta es que protege tanto al vendedor como al comprador de la mercadería. La protección al comprador radica en que se garantiza que no se liberará el pago hasta que el vendedor no cumpla con las exigencias preestablecidas. Por otro lado la protección del vendedor, radica en que se le asegura el cobro por un lado, y por otro lado le permite realizar negocios tranquilamente con cualquier país del mundo.

Dado que las cartas de credito se rigen en base al derecho internacional, las diferencias legales entre un país y otro no deben ser una preocupación para quien decida proteger su transacción con tal instrumento.

Si bien tiene un costo, la carta de credito abre la posibilidad de realizar transacciones con cualquier parte del mundo. Esta herramienta, aunque simple, posibilitó el desarrollo del comercio internacional y por ende contribuyó en gran forma al proceso de globalización sufrido en las últimas décadas, el que cambió el mundo para siempre.

 
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