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Creditos: el arte de conseguir dinero cuando no se tiene

 
 

Quien alguna vez en la vida se vio en la difícil situación de tener que hacer frente a una obligación y no disponer del dinero, seguramente pensó varias alternativas para conseguirlo. En esos momentos pasan por la mente de una persona diversas fuentes entre  las que pueden estar un pariente o un amigo que proporcione el dinero. En los tiempos que corren a nadie le sobra el disponible como para prestar a sus amigos o parientes, además por lo general necesitamos el dinero en una fecha y lugar determinado y eso no siempre es fácil de exigir a un conocido.

Luego de evaluar todas las alternativas posibles, por lo general el público termina acudiendo al sistema financiero en busca de creditos que le permitan obtener el disponible que están necesitando, a cambio de una tasa de interés que constituye el precio a pagar por el servicio de creditos de dinero.

Si bien para la mayoría de los usuarios, los intereses cobrados por los bancos resultan muy elevados. No debemos dejar de considerar que la institución financiera debe cobrar un precio tal que el negocio de los creditos sea lo suficientemente rentable para afrontar sus costos. Además un banco, para constituirse como tal debe atender a muchísimas obligaciones que el Estado, mediante sus organismos reguladores, le impone. Tales obligaciones son, por ejemplo encajes bancarios, integraciones mínimas de capital e imposición de tasas máximas y mínimas, tanto para creditos como para depósitos. El banco también debe tratar de cubrir el riesgo que representa prestar dinero. Este riesgo es nada menos que la posibilidad de que quien recibió el préstamo, no lo pague, obligando al banco a cubrir esa perdida con otros recursos. Los banco presuponen una determinada tasa de morosidad por creditos, dicha tasa debe ser cubierta por los bancos mediante el cargo a otros creditos, de forma de no quedar excesivamente expuesto, si bien en el negocio de los creditos el riesgo difícilmente pueda ser eliminado.

Quien necesite atender a alguna obligación de carácter monetario con urgencia, difícilmente disponga del tiempo que insume pedir un préstamo. En el tiempo que el banco acepta la petición, analiza al peticionario, evalúa las garantías que éste presente y finalmente concede los creditos, cualquier deuda puede vencerse y dejarnos incumpliendo, y con el dinero en la mano. Para estos casos, lo ideal son las tarjetas de crédito. Esta fabulosa herramienta financiera, tan extendida en los últimos tiempos, funcionan de forma similar a los creditos. Quien tenga una tarjeta de crédito, tendrá a su favor determinada cantidad de dinero que el banco está dispuesto a prestarle. Ese dinero, cuando es usado para alguna compra, genera intereses que va devengando mes a mes, y que el usuario paga cuando paga su estado de cuenta todos los meses. No obstante, cada usuario tendrá un límite en el monto que podrá utilizar. Para fijar este límite, el banco analiza los ingresos que el usuario percibe y en base a estos evalúa que monto puede pagar, de forma de no hacer caer a al institución en un riesgo. De esta forma, quien tenga una tarjeta de crédito, podrá tener una herramienta financiera similar a un préstamo en su bolsillo. La parte menos simpática de una tarjeta de crédito, es cuando el usuario se atrasa en el pago de la mensualidad, pues ahí las tarjetas cobran altos intereses que pueden complicar la estabilidad financiera del usuario.

 
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